Describe tu nave hablando, imprime las etiquetas en un folio y encuentra cualquier cosa escaneando con el móvil. Sin cambiar tu ERP y sin proyecto de tres meses.
Sin tarjeta. Sin comercial. Montado en una tarde.
Escribe tu producto y mira tu etiqueta. Así sale de la impresora.
Conoce cada caja que has comprado y cada una que has vendido. Lo que no sabe es en qué hueco está el palet del lote 224. Y esa diferencia cuesta horas todos los días, en todas las naves.
Comprobado y vacío. Puedes mandar un palet aquí ahora mismo.
Queda sitio, pero no está vacío del todo.
Hay mercancía. Sabes cuál, de qué lote y cuándo entró.
Nadie lo ha mirado todavía. Y no es lo mismo que estar vacío: por eso HUECO no te manda ahí.
No hay consultor, ni proyecto, ni fecha de arranque. Entras, lo montas y empiezas a usarlo la misma tarde.
«Tengo 7 calles con 16 huecos y 4 alturas.» Veinte segundos y tienes 1.258 ubicaciones codificadas. Si algo no queda claro, HUECO pregunta antes de crear nada.
Un PDF con código QR, el código en grande y banda de color por altura. Folio normal y tu impresora de siempre. Nada de etiquetadoras especiales.
Escaneas un hueco, dices qué hay dentro y pasas al siguiente. Marcas los vacíos como comprobados y ya sabes de verdad qué tienes y dónde.
Recibir del proveedor, ubicar, servir y cargar el camión. Con la cámara que ya tienes. Y sin cobertura también: se guarda y se sincroniza solo.
HUECO no sustituye a nada: se pone al lado. Copias las líneas de tu pedido desde Excel, salen las etiquetas, y cuando el camión se va te devuelve lo que salió de verdad, con su lote y su ubicación. Cero integraciones y cero llamadas a tu proveedor de software.
Todos los planes llevan el producto completo. Sin funciones capadas y sin llamada comercial para verlo.
Estos botones dan de alta la suscripción directamente. ¿Prefieres probarlo antes? Empieza con 7 días gratis, sin tarjeta.
Siete días de prueba, sin tarjeta. Montas tu almacén entero y lo usas de verdad. Si al acabar no sigues, tu cuenta pasa a solo lectura y te descargas todos tus datos en un clic. No borramos nada.
Construido por gente que lleva veinte años gestionando almacenes de alimentación. Lo usamos en nuestras propias naves antes de vendértelo.
No. HUECO funciona al lado de lo que ya tienes. Los pedidos entran copiando y pegando celdas desde Excel, y al servir te devuelve un fichero con lo que salió de verdad. No hay integración que montar ni permisos que pedir a tu proveedor de software.
No. Funciona con la cámara del móvil que ya lleva tu equipo. Si prefieres usar lectores, también valen: los anillos Bluetooth y los terminales con gatillo funcionan porque se comportan como un teclado.
Sigue funcionando. Escaneas y mueves igual que siempre; lo que haces se guarda en el propio móvil y se sincroniza solo en cuanto vuelve la señal. No se pierde ni un movimiento.
Dar de alta la nave y generar las ubicaciones son minutos. Lo que lleva tiempo es el inventario inicial, porque hay que recorrer el almacén una vez: cuenta una mañana para unos mil huecos, con dos personas. A partir de ahí ya trabajas con él.
Está pensado para usarse con guantes y a cuatro metros de altura: botones grandes, dos escaneos por operación y avisos con sonido y vibración. Dentro de la aplicación tienes dos vídeos, uno para montar el almacén y otro del día a día del carretillero.
Sí. Cada movimiento queda registrado con lote, caducidad, ubicación, fecha y quién lo hizo, y ese registro no se puede borrar ni modificar: las correcciones se hacen con un movimiento inverso que también queda anotado. Las recepciones de proveedor pueden entrar en cuarentena hasta que calidad las libera.
Tuyos. Los descargas enteros cuando quieras, en un clic, con inventario, movimientos e histórico. Si un día dejas de usar HUECO no borramos nada: la cuenta pasa a solo lectura y tus datos siguen ahí. Están alojados en la Unión Europea.
Te avisamos antes de llegar al límite y cambias de plan cuando quieras, sin perder nada de lo que tengas montado. El cambio es inmediato.
Cuando quieras y sin llamadas. No hay permanencia ni penalización. Y antes de irte, te llevas tus datos.
Siete días de prueba, sin tarjeta y sin comercial de por medio. Si en una hora no te convence, no has perdido nada.
Probar 7 días gratis